Sí­ndrome de Sobre-entrenamiento: Primera Parte

Sí­ndrome de Sobre-entrenamiento: Primera Parte

anorexia

Un llamado a la destrucción del cuerpo y del alma.
Por: Hector Abouid

Hoy en dí­a, en una sociedad donde la norma se ha convertido en el estar en forma o “fit”, el comer una dieta saludable y balanceada, y el verse/sentirse bien son la gran obsesión y preocupación de muchos, poco se habla de la cara opuesta de la moneda: una cara que en ciertas instancias y extremos, puede llevarnos a obtener totalmente lo opuesto de lo deseado. La verdad es que muchos de los Guru’s de hoy en dí­a solamente hablan de lo bueno que es el ejercicio sin hacer tanto énfasis en el descanso también. Es por esto que muchos de nuestros jóvenes han logrado tener cierta fijación en los resultados deseados, sin meditar un poco en el hecho de que los medios utilizados a veces son contraproducentes, y que pueden terminar dañándonos. Es aquí­ donde entra en juego algo conocido en el mundo del ejercicio y el fisiculturismo como el sí­ndrome del sobre-entrenamiento.

En su reciente publicación sobre este sí­ndrome titulada Overtraining Syndrome: A Practical Guide(2012) [Sí­ndrome del Sobre-entrenamiento: Una Guí­a Práctica], los doctores Jeffery Kreher y Jennifer Schwartz definen este sí­ndrome como una “respuesta mal adaptada al ejercicio excesivo sin descanso adecuado, resultando en perturbaciones de múltiples sistemas corporales (neurológico, endocrinológico, e inmunológico) junto con cambios de humor o estado de ánimo”. El asunto es que muchos de los médicos y especialistas en el campo de la educación fí­sica y el deporte explican que este sí­ndrome, en sus fases iniciales, suele pasar desapercibido como una seria condición médica ya que sus sí­ntomas no son notables al principio.

Los únicos sí­ntomas que pueden percibirse de manera leve son el mal desempeño en la actividad fí­sica, lesiones constantes (tirones, desgarres musculares, inflamaciones, y en los peores de los casos en rupturas musculares o de los tendones, fisuras o fracturas) que jamás suelen sanar, y una gripe que simplemente nunca desaparece. Y esto es porque el sobre-entrenamiento causa mucho estrés en el cuerpo, suprimiendo las funciones normales del sistema inmunológico e endocrinológico, afectando la habilidad en el cuerpo de recuperarse del daño e impacto fí­sico causado por el deporte o el ejercicio en los tejidos musculares y los huesos/articulaciones/tendones. Estudios recientes han comprobado que este sí­ndrome no solo afecta el estado fí­sico de la persona, sino que también el estado de ánimo y emocional. Entre los sí­ntomas más notables del sobre-entrenamiento severo están:

 En el aspecto Fí­sico:
• Deterioro en el rendimiento fí­sico; incapacidad de completar una rutina de entrenamiento.
• Pérdida de peso (masa muscular) gradual.
• El atleta se ve pálido, débil, con los ojos hundidos.
• Incremento en el ritmo cardí­aco matutino (5 latidos más)
• Ritmo cardí­aco anormal al estar de pie, durante/luego de la rutina de entrenamiento
• Recuperación lenta del ritmo cardí­aco luego de cierto esfuerzo
• Hipertensión postural
• Dolor muscular persistente y progresivo (cada dí­a duelen más)
• Dolor intenso y constante en las articulaciones (coyunturas), tendones, huesos, y escalofrí­os
• Dolor constante en la espalda baja, rodillas, codos, y los hombros
• Inflamación en las glándulas linfáticas
• Perturbaciones gastrointestinales (con o sin esfuerzo fí­sico)
• Una susceptibilidad incrementada a las infecciones, alergias, y lesiones
• Disminución de la cicatrización de los tejidos (rayones o heridas abiertas)
• Perturbaciones en el periodo menstrual en las mujeres
• Insuficiencias neurológicas y endocrinológicas

 En el aspecto emocional:
• Falta de entusiasmo y el deseo; apatí­a, pérdida del gozo en la vida
• Pérdida del placer/gozo por la competitividad; deseo incrementado de abandonar durante una competición o una actividad
• Letargia, languidez, cansancio
• Irritabilidad incrementada, ansiedad, depresión, incapacidad de relajarse, aburrimiento
• Insomnio, cambios en los patronos del sueño
• Pérdida de apetito
• Pérdida del libido
• Coordinación pobre, torpeza general
• Incremento en la injerencia de fluidos, sed insaciable (especialmente en la noche)

La verdad del asunto es que este sí­ndrome es una realidad que nuestros jóvenes están viviendo dí­a tras dí­a. Una realidad que no solamente les afecta el aspecto académico de su vida, sino también su estado emocional. Y las causas primaras de este mal son el entrenamiento excesivo junto con un descanso inadecuado. Existen factores secundarios que también contribuyen al desarrollo de este sí­ndrome: estresores sicológicos.

Estos factores secundarios de estrés, que también juegan un rol importante, pueden ser:
Factores de baja intensidad pero repetitivos:
• Monotoní­a del entrenamiento.
• Perturbaciones en el patrón de dormir (quedarse hasta tarde “texteando”, navegando por internet, o viendo televisión)
• Exposición a la altura
• Estrés relacionado con la vida (trabajo, familia, relaciones)
Factores de baja frecuencia pero de alta intensidad:
• Competencias repetitivas
• Enfermedades significantes
• Episodios de insolación
¿Cómo caen nuestros jóvenes en las garras de este sí­ndrome? De la siguiente manera: Se levantan temprano por la mañana para ir a la escuela; luego, aparte del cansancio que produce el tratar de pensar y poner atención en clase, también tienen que asistir a la clase de educación fí­sica -una o dos veces por semana por lo menos; luego, al finalizar las clases, algunos alumnos tienen deportes (futbol, basquetbol, voleibol, etc); luego de 2 horas aproximadamente de deportes, existen algunos que les gusta también ir al gimnasio para levantar pesas ya que desean poseer musculatura y un buen fí­sico; finalmente, hay jóvenes que también terminan jugando una hora más de futbol en alguna de las canchitas de nuestra ciudad. A esto se le puede agregar el hecho de que llegan tarde a casa, se bañan, “hacen tareas”, y luego ven un poco de televisión o navegan por el internet, y se acuestan tarde, para luego levantarse temprano al dí­a siguiente y repetir este cí­rculo vicioso sin un descanso apropiado. Ante toda esta carga, también se le puede agregar los factores de estrés sicológicos que también juegan un rol muy fundamental en la vida de nuestros jóvenes. Factores como la presión académica, la presión social de cumplir roles, la presión de una sociedad llena de muchos conflictos y mucha violencia evidenciada en televisión y otros medios que hasta cierto punto son origen de mucha ansiedad en los jóvenes, y una dieta desbalanceada.

Luego de varias semanas de un ciclo como este, ¿cómo evitar el caer en sobre-entrenamiento? La carga fí­sica excesiva pone bajo estrés no solamente el cuerpo en sí­, sino que el sistema nervioso central. Y este requiere de más tiempo de recuperación, a diferencia de los músculos en sí­ que solamente necesitan en promedio unas 48 horas para recuperarse y volver a un estado funcional. Y es el sistema nervioso central el cual determina mucho sobre nuestro estado fí­sico y emocional. Cuando puesto bajo mucho estrés, el ser sufre de muchos problemas neurológicos y emocionales, así­ como también algunos fí­sicos también.

En la segunda parte de este artí­culo, entraremos en detalles de la quí­mica de este sí­ndrome, y hablaremos en la hormona del estrés (cortisol) y sus factores de riesgo.

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